Nepal enfrenta una de sus peores catástrofes recientes. El 26 de agosto, una avalancha de hielo y rocas en la zona fronteriza con el Tíbet desencadenó una devastadora inundación repentina de agua, barro y escombros. La corriente arrasó viviendas, carreteras, puentes y centrales eléctricas.
Hasta el 28 de agosto, las autoridades reportan 469 fallecidos en Nepal y cerca de 1.000 personas desaparecidas entre Nepal y el Tíbet. Las labores de rescate continúan, aunque un lago formado por el deslizamiento comenzó a desbordarse, aumentando el riesgo de nuevas inundaciones.



